Venus en Aries
Son impulsivos y pasionales en el amor y se involucran muy rápidamente en las relaciones.
Incapaces de esconder sus sentimientos. Son directos, poco sensibles, indiviadualistas y primarios en sus afectos.
Les gustan las personas con iniciativa, fuertes y directos como ellos.
Las personas con Venus en Aries se lanzan en las relaciones sin prever los golpes, las heridas, los costos. La valentía de Aries en las armas y en el romance no tiene igual. Esta predisposición al riesgo es, probablemente, lo que los mantiene vivos. Y lo que facilita que siempre estén entre los primeros. Así como en las carreras, y vaya si hay buenos corredores nacidos bajo este signo (el ascendente de Fangio, el Sol de Senna), Aries sabe conducirse en amor a velocidades de Fórmula 1. Tomar las curvas más peligrosas, redoblar la apuesta. Sólo hay que suministrarle su combustible favorito: el aire. Es decir, inteligencia, sentido del humor, ingenio, palabras, conexión. Esas son las tentaciones a las que Venus en Aries no puede resistirse. Pero cuidado, una vez encendida, como todo incendio, no es para nada fácil de controlar. Le fascina el rojo y todo lo que el rojo implica: decisión, coraje, pasión, deseo, combate.
En el hogar del belicoso Marte, Venus hace que los sentimientos sean muy apasionados y los impulsos sexuales dominantes y muy poderosos. Estos nativos tienen gran tendencia a los flechazos, y se enamoran con la rapidez del rayo, aunque también pueden desinteresarse a la misma velocidad. Son muy impulsivos y su naturaleza emocional es sumamente ardiente, afectiva y demostrativa. A pesar del poderoso lado "animal" que los mueven son sin embargo también románticos e idealistas en alto grado. Francos y directos en la expresión de sus afectos, van al grano y no se andan por las ramas, por ello en muchas ocasiones son asimismo impacientes y pueden precipitarse. Siempre quieren tomar la iniciativa y dominar la situación. cuando se enamoran pasan a la acción en seguida. Pero lo más importante es que estos nativos son muy guerreros y competitivos en los asuntos del corazón y, consciente o inconscientemente, se toman la conquista del ser amado como una verdadera "batalla" y su vida amorosa como una guerra, con "victorias" y "derrotas". Les gustan los retos y en general se interesan mucho más por alguien cuando no se lo pone fácil. Son directos y espontáneos en la expresión de los afectos, lo que puede favorecer una vida llena de aventuras amorosas ardientes, con momentos de gran intensidad. Tienen tendencia a uniones o matrimonios precipitados y son muy precoces en el sexo.
Venus en Tauro
Son muy sensuales en el amor, amantes de los placeres, atraídos por la belleza. Necesitan la seguridad afectiva y material.
De lazos amorosos muy profundos, fieles, pero posesivos en las relaciones.
Valoran la tranquilidad. Les gusta ir despacio y muestran su afecto de una forma cálida y firme. Buscan seguridad y comodidad.
El planeta del amor encuentra uno de sus domicilios en Tauro, me atrevería a decir que su domicilio favorito, ya que aquí vuelve a su estado más natural. Es cierto que también se domicilia en Libra, pero tengamos en cuenta que el signo de la balanza es masculino, cardinal y de aire, un elemento más mercurial que venusino. En cambio, Venus en Tauro implica el encuentro de un planeta femenino con un signo femenino en un elemento también femenino, la tierra. Es tres veces femenina. Tres veces Venus. Lo cual realza (y si quieren multiplicar, también háganlo por tres) sus dones: la belleza, la sensualidad, la calma, la forma, la gracia, la sustancia, la opulencia, la fertilidad.
No olvidemos que Tauro simboliza el cuerpo. Estas personas destacan por su capacidad de disfrute, por su voluptuosidad muy ligada a lo tangible y lo visible. Los sabores cuentan, los aromas cuentan, el contacto físico cuenta. Roza por descuido a esta Venus y se quedará esperando un segundo roce, para tu sorpresa. Dale comodidad. Comodidad material, espiritual, la que se te ocurra, pero que sea muy cómoda. También los tiempos, lentos y suaves (piensa que estás frente a un adagio en la partitura), son importantísimos. Y, obviamente, los recursos: su naturaleza fija tiende a atraerlos (en demasía), a acumularlos, a buscar el apego, las posesiones, la solidez en todo sentido: económica, emocional, familiar (la Luna, astro familiar por excelencia, se exalta en el signo del toro).
En su propio signo, Venus se encuentra en su apogeo y desarrolla su máximo poder, dando una fuerte inclinación hacia el amor y los placeres terrenales de todas clases, desde todas las gamas del sexo hasta los más refinados placeres de la mesa. La naturaleza de estos nativos es en extremo sensual, voluptuosa y hedonista, aprecian profundamente las cosas bellas y confortables, el lujo, las joyas y la elegancia en el vestir. También están dotados de un gran sentido estético y los atrae profundamente el arte y la belleza de la naturaleza. Asimismo poseen una gran capacidad de amar y se entregan a ello con la máxima intensidad; sus sentimientos nacen y se van haciendo porfundos de forma lenta y paulatina, como un árbol que echa raíces, pero luga son sumamente sólidos y duraderos y serán fieles a ellos hasta el final. Buscan un amor para toda la vida y anhelan construir una familia armoniosa y feliz. Son muy afectivos, demostrativos y cariñosos, colmando de felicidad a la persona amada. Por ello, les gustan el dinero y la riqueza y luchan por obtenerlos, ya que su natural realismo les hace ver que eso les puede proporcionar los placeres y el confort deseados. Cuando Venus está afligido, la persona puede entregarse ciegamente y sin medida a todos los placeres.
Venus en Géminis
Les gusta conversar y necesitan diálogo y comunicación con su pareja. Les atraen las personas inteligentes, ingeniosas, curiosas y cambiantes.
Versátiles en el amor, tienden a la infidelidad y a las relaciones poco duraderas.
Son muy sociables, tienen muchos amigos y les gusta coquetear.
A Venus en Géminis no le alcanza con el placer. Al menos, no el placer tal como lo entiende todo el mundo. Necesita darle una vuelta más. O varias. Alimentarlo con intrigas, condimentarlo con palabras. Degustarlo con la imaginación, saborearlo con la mente.
Las personas con Venus en Géminis tienen una forma de seducir (y ser seducidas) que va más allá (o más acá) de lo estrictamente corporal, material o sentimental. Debido a su manejo exquisito de las palabras pueden encantar (hablo de encantamiento, no sólo de encanto) con sólo pronunciarlas. Y a veces ni siquiera necesitan pronunciarlas. A veces, simplemente te las escriben y cometes el error, ese error tan común, de tomarlas por el lado afilado y lastimarte. ¿Quién no ha sido víctima alguna vez de ese sensual, mercurial, doble filo?
En la curiosidad geminiana encontramos necesidad de cambio y, por supuesto, variedad.
Su elemento aire indica que le cuesta hacer pie, estabilizarse, comprometerse. Su modalidad mutable, refuerza esta tendencia: los signos mutables se adaptan, fluyen, propician lo nuevo, muchas veces lo prohibido, al menos hasta el momento.
La comunicación es fundamental para esta Venus. Necesita hablar, pero también escuchar. Explicar su pasión, no sólo sentirla. Entender el amor, no sólo experimentarlo. Es por eso que la vemos en cartas natales de muchos escritores, músicos y poetas, diestros en el arte de la elocuencia. También en aquellos que se enamoran a través de medios o herramientas de comunicación, antes eran los amores por correspondencia, hoy proliferan en las redes sociales.
Desde un punto de vista más tradicional, Venus representa las ganancias y nuestra forma de ganar dinero. Las partes del cuerpo que determinan los oficios geminianos suelen ser el cerebro y las mano
En este signo mercurial, Venus se vuelve lúcido, inteligente y hábil. Estos nativos son ingeniosos, chispeantes, simpáticos y encantadores. Tienden a una vida amorosa plural o variable, rica en aventuras y flirteos. A veces pueden tomarse el amor y las conquistas como un juego, recordando mucho a los adolescentes. Necesitan sentirse libres en el terreno sentimental y no soportan verse atados o que los agobien con escenas de celos. Están predispuestos a un destino con numerosos amores, a menudo viven más de una unión o matrimonio -recordemos a Enrique VIII y sus seis matrimonios-. Pero son más fríos de lo que aparentan, y en ellos domina el lado mental o cerebral. Destacan especialmente por sus magníficas dotes comunicativas y por su gran habilidad y fluidez tanto verbal como escrita; saben seducir y ganarse a los otros con la palabra y con su gran ingenio, y nunca son aburridos. Tiene una excelente capacidad para relacionarse para conectar bien con hermanos, vecinos y toda clase de personas de su entorno. Por otro lado ésta es una excelente posición para escritores. Los viajes suelen ser placenteros, con tendencia a vivir numerosas aventuras en ellos. En general tienden a una vida con numerosas relaciones de todas clases, llena de cambios o acontecimientos, ya que no soportan la rutina. Cuando Venus está afligido, puede dar una actitud superficial ante el amor; personas que van de flor en flor sin tomarse en serio a nadie.
Venus en Cáncer
Sensibles, receptivos, protectores en las relaciones. Les gusta cuidar y que les cuiden, y son algo dependientes en el terreno amoroso.
Hogareños. De lazos familiares fuertes, se sienten bien en el hogar, con la familia y con los niños.
Experimentan un romanticismo nostálgico.
Venus de agua, Venus femenina, Venus cardinal, Venus lunar. El agua remite al mundo emocional, al origen, a la pertenencia, a la infancia, a la herencia. Venus en este signo nocturno asume un rol materno, protector, lleno de nostalgia y recuerdos.
A esta Venus le gusta que las personas, las cosas y los lugares tengan pasado. Quizás demasiado. Quienes nacieron con esta Venus natal suelen tener una concepción del amor un tanto conservadora e incluso infantil. Hay una suerte de rechazo a la madurez, a la estabilidad, a la responsabilidad. Es precisamente lo que buscan en los demás. Esa solidez saturnina, capricorniana, que impone límites, rigor, la figura paterna.
Venus, en tanto planeta del amor, el placer y el dinero, se encuentra en Cáncer con no pocas contradicciones. El elemento agua del signo confunde, diluye, enmudece. Pierde su forma, su cuerpo. El principio venusino, al contrario, implica goce, corporalidad, sensualidad, sustancia. Hay por lo tanto, una carencia de firmeza, una necesidad de estructura. Su deseo está siempre desbordado, inundado, por sus emociones. No se trata de la búsqueda del placer, como en Tauro; ni del arte del encuentro, como en Libra. Tampoco del romanticismo místico y el idealismo escapista de la Venus exaltada en Piscis. En Cáncer vemos el amor materno, doméstico, sensible, ciclotímico. Por eso sus gustos son retro, tanto en el arte como en el romance.
En el hogar de la Luna, Venus incrementa enormemente las sensibilidad y lo sentimientos románticos. Estos nativos sienten un profundo amor hcia el hogar, la familia y, singularmente hacia la madre. Se sienten muy atraídos por la vida hogareña y familiar. Son personas de profunda ternura y bondad con deseos de proteger y nutrir emocionalmente a los seres queridos. Hay algo en ellos de "maternal". En general, buscan al "alma gemela" y los sentimientos son para ellos mucho más importantes que el sexo o los placeres físicos. tienen una gran necesidad de seguridad en las relaciones afectivas, ya que son profundamente vulnerables y se les hiere con facilidad. Experimentan un profundo anhelo de ser comprendidos, de dar y recibir ternura, de "disolverse" en la persona amada. Pero esa enorme sensibilidad puede dificultar también el éxito en el matrimonio o en las relaciones en general. Cuando Venus está afligido, los nativos pueden ser "lunáticos" en su vida amorosa, y estar sujetos a continuos cambios anímicos. Inconscientemente son como bebés, y anhelan ser tratados de ese modo, amados y protegidos, y a menudo quisieran ver en su pareja a un sustituto de la madre, que les amase de un modo incondicional; su gran sueño sería regresar al paradisíaco seno materno. Les aterra el rechazo más que nada, precisamente por ello en algunas ocasiones se vuelven en apariencia fríos o insensibles, tratando de impedir así que los hieran o hagan daño.
Venus en Leo
Necesitan ser respetados y admirados en sus relaciones afectivas y buscan una pareja de la que poder presumir y sentirse orgullosos.
Ardientes, tolerantes, leales y generosos en el amor. Algo teatrales y dramáticos.
Les gustan los niños.
Venus en Leo necesita ser el centro de atención, sentir el perfume de los aplausos y las sedas del reconocimiento. Queremos las mejores cosas, los romances de novela. El decorado cinematográfico, la pose emocional, los sentimientos de lujo. Es una de las Venus más apasionadas del zodiaco, ya que tanto su elemento (el fuego) como su modalidad (fija) le permiten sostener la llama en el tiempo, algo que no sucede en otros signos de la misma triplicidad: en Aries, se aburre demasiado rápido; en Sagitario necesita variedad. Por eso las personas con Venus en Leo tienen esa extraña combinación de intensidad y estabilidad, dos cosas que normalmente no suelen ir de la mano. Recordemos que a Leo le corresponde en astrología la Casa 5, casa de los romances, las aventuras, los affaires.
Venus se encuentra aquí en su exaltación, por ello el amor se manifiesta del modo más excelso y trascendente: la renuncia o el sacrificio por amor, sin temer al dolor o al sufrimiento. Es el amor salvador y redentor, que da sin esperar recompensa alguna, el amor de los santos y los místicos, que se eleva hacia Dios, constituyendo la mejor de sus manifestaciones. Las personas con esta posición son extremadamente bondadosas, compasivas y caritativas, sintiéndose naturalmente inclinadas a ayudar al débil o al desvalido. Se ilusionan y entusiasman con gran facilidad, pero muchas veces sus proyectos son utópicos o irrealizables. Son seres idealistas e hipersensibles, extremadamente románticos, que pueden sufrir mucho y experimentar un intenso dolor cuando chocan con la realidad del mundo que los rodea. Por otra parte, su profundo sentido de la entrega y el sacrificio en ocasiones puede transformarse de manera inconsciente en masoquismo, de forma que estas personas se buscan fatalmente una vida de sufrimiento en el amor. Esta posición sólo da lo mejor de sí misma cuando el nativo está espiritualmente elevado, de lo contrario en su afán de ayudar o incluso salvar a otros puede favorecer grandes y dolorosos desengaños amorosos, uniéndose a personas que sean auténticos parásitos o sádicos que pueden causar gran daño al nativo. Es una posición ideal para el arte, en cualquiera de sus manifestaciones.
Venus en Virgo
Muy detallistas, críticos, exigentes en las relaciones y en el amor. Analizan mucho los sentimientos y las emociones.
Son atentos y les gusta cuidar de su pareja. Son perfeccionistas y pulcros y les atraen las personas de este tipo.
Son reservados y demuestran su afecto tímidamente. Poco espontáneos, no muy pasionales.
Venus mutable, de tierra mercurial. Tradicionalmente considerada en caída, ya que Venus encuentra su exaltación en Piscis. in dudas, muchas de sus cualidades recuerdan las destrezas de Mercurio, planeta que rige a Virgo: es una Venus que sabe de palabras, de artesanías, de cálculos y de negocios. Sobre todo, de esos detalles que marcan la diferencia.
El elemento tierra le confiere sensualidad y habilidades para desenvolverse en el mundo práctico y real. A diferencia de Venus en Géminis, su prima mercurial de aire, materializa, concreta, no se queda en el ámbito de la conjetura o el flirteo intelectual. Como Virgo es el signo que simboliza el trabajo cotidiano, las personas con esta Venus suelen tener ocupaciones ligadas al mundo de la moda, el diseño, el arte y la belleza.
Debido a su pureza, recordemos que es el signo de la Virgen (y la virginidad), en amor se desenvuelve con prudencia, reserva y cierta desconfianza. Virgo necesita investigar, evaluar, prever, caminar sobre terreno seguro antes de lanzarse a cualquier aventura. Es de tierra, jamás veremos a las personas con esta Venus arriesgar de más, todo lo contrario: suelen sintetizar, economizar. Esta suerte de minimalismo afectivo no debe confundirse con apatía o desdén, es simplemente delicadeza, humildad, pragmatismo. Less is more, como dicen. Su manera de vincularse pasa más por las neuronas que por el agua de las emociones o el fuego de los deseos. Sin embargo, no descuida para nada el cuerpo. Al contrario, si hay algo que sabe Venus en Virgo es dónde, cuándo y cómo cuidarlo, servirlo, complacerlo.
Venus en Libra
Buscan armonía y equilibrio en sus relaciones afectivas y son algo idealistas en el amor. Pacifistas.
Son personas sociables y de muchos amigos. Con buen gusto estético y atracción por el arte.
Buscan armonizar cosas, personas y conceptos opuestos. Les gusta la colaboración en la pareja.
Aquí Venus se encuentra en su propio hogar y seguramente es la mejor posición del planeta, donde puede desplegar sus mejores influjos tanto para el amor como para la amistad y en general para favorecer las uniones de todas clases. Estos nativos se distinguen por su particular belleza o atractivo, por su encanto, dulzura, y habilidades sociales. Son personas refinadas y agradables, dotadas de gran sentido estético y muy atraídas por la belleza y el arte, para el cual tienen magníficas cualidades naturales. Estos seres, profundamente afectivos y bondadosos, están hechos para el amor. Pero en ellos la cabeza y el lado espiritual predominan sobre los instintos y las pasiones, siendo ése el secreto de su éxito. Tienen una habilidad innata para las relaciones sociales y sobre todo para llegar al corazón de los demás y comprender sus sentimientos, para buscar los puntos de armonía y unión, estrechando los vínculos o construyéndolos. Dominan el juego de la seducción mejor que nadie. Estos nativos necesitan el amor casi como el aire que respiran, el matrimonio y las amistades ocupan el primer plano de su vida y son algo esencial para su felicidad. Se sienten felices cuando están acompañados por sus seres queridos. Al mismo tiempo no pueden vivir en un ambiente de tensión, violencia o crispación, mientras que son ideales para lograr la concordia y la paz, o como intermediarios entre facciones opuestas.
Venus en Escorpio
Son personas con una afectividad emocional y profunda. Apasionadas, intensas y explosivas en el amor, con gran impulso sexual.
Necesitan placer y erotismo en sus relaciones afectivas.
Algo posesivas y celosas en sus relaciones.
No les atraen las personas superficiales.
Venus, como sabemos, rige los asuntos relacionados con el amor, el dinero, el placer, la paz. Es decir, las cosas que normalmente consideramos benéficas. Por eso, este planeta se expresa bien en los signos llamados venusinos: Tauro, Libra, Piscis.
Venus en Escorpio, en cambio, es una Venus de crisis. Pertenece al elemento agua, que simboliza las emociones, la intuición y la sensibilidad. Pero también a la modalidad fija, que inclina a la posesión, los celos, las intrigas, el apego, el control. Hay en esta Venus mucho erotismo y seducción, ya que todo el tiempo se insinúa la tensión sexual, no importa en qué ámbitos o lugares se exprese. Esa capacidad escorpiana de sexuarlo todo, de llevar al límite tus deseos para manipularte. Sobrevuelan en el aire las vibraciones de lo oculto, lo profundo y lo amenazante. Por eso, las personas con este Venus natal, si bien tienen fuertes ambiciones y deseos, las mantienen en secreto. Todo lo que sale a la luz es, de alguna manera, perjudicial para ellas. Una muestra de debilidad, de carencia.
De sus regentes podemos inferir muchas cualidades. En principio Marte, el guerrero. Un planeta áspero, combativo, peligroso, apasionado. Por otro lado, Plutón, el planeta de las transformaciones, descomposiciones y renaceres. Para Venus en Escorpio la experiencia amorosa está signada por el deseo (Marte) prohibido (Plutón). Y Venus, como bien señalan muchos astrólogos, tiene una notable incidencia en nuestra felicidad. Venus en Escorpio se deleita donde (y cómo) no todos se animan. En el lado B del placer, en el rincón menos esperado de los tabúes. Puede inclinarnos a desear aquello que nos es nocivo, o a caer bajo situaciones (y personas) que ejercen un poder destructivo sobre nosotros.
En este signo ardiente y volcánico, afín a la guerra y la muerte, Venus no está bien situado. Aquí el amor puede transformarse en pasión egoísta y la ternura en frenesí sexual. Los sentimientos cobran una inusitada intensidad, profundidad y persistencia. Las personas que tienen a Venus en Escorpio son seres apasionados que pasan del amor al odio o que hacen el mayor daño a aquellos a quienes más quieren. Amor y odio, placer y dolor suelen alternarse o estar entremezclados en estas naturalezas extremistas y radicales, del mismo modo que siempre libran en su interior una g uerra entre sus primitivos impulsos aniamles y su lado más trascendente o espiritual. El amor se convierte en una potente fuerza transformadora, para el propio nativo y para la persona que ama, pero lo que más los caracteriza, por encima de cualquier otra cosa, es su intensa sexualidad, que tiñe todas las facetas de su vida y que siempre se esfuerzan por esconder ante los demás, aparentando indiferencia o frialdad. Emana de ellos un sutil pero profundo atractivo y un magnetismo natural hacia el sexo opuesto. Es una posición que favorece los amores tormentosos, así como los intensos celos y posesión que los dominan, aunque al mismo tiempo son personas capaces de los mayores sacrificios por aquellos a quienes aman. Son fieles a sus sentimientos, aunque éstos les lleven a su destrucción, y exigen la misma fidelidad a las personas amadas por ellos. Pueden utilizar su atractivo o erotismo para obtener ventajas materiales, sociales o profesionales.
Venus en Sagitario
Muy idealistas y generosos en el amor. Ardientes en sus relaciones.
Expresan sus sentimientos de forma sincera, espontánea y entusiasta. Les gustan las personas sencillas, afectuosas y francas.
Necesitan libertad y no soportan fácilmente la rutina.
Con Venus en Sagitario el planeta regente es Júpiter. Lo cual dice bastante de su naturaleza. Aventurera, divertida, abundante, generosa, viajera, filosófica, religiosa. Las personas con Venus en Sagitario tienen una pasión inagotable por conocer, experimentar, descubrir. Su gusto es cosmopolita, amplio, bilingüe, foráneo. Se aburren del color local, del barrio de siempre, ya que tienen la mirada puesta más allá del horizonte. Ellos siempre serán seducidos por una tonada diferente, por la música en otro idioma, por un rostro de otro continente, por libros de culturas poco conocidas. El pasto, con Venus en Sagitario, es más verde del otro lado.
En el hogar de Júpiter, Venus favorece el atractivo y el éxito en los asuntos sentimentales, sin embargo no propicia la estabilidad, ya que éste es un signo dual, que predispone a los cambios y a la pluralidad, y que favorece múltiples aventuras amorosas y numerosas relaciones sociales y de amistad. Estos nativos son realmente encantadores: joviales, optimistas, alegres, efusivos y demostrativos, pero al mismo tiempo son también en extremo independientes, y valoran por encima de todo la libertad, por lo que tratar de atarlos es el mayor error que se puede cometer. Les encanta viajar y conocer gente, convirtiiendo su existencia en una gran aventura. Como manifestación de la dualidad del signo, estas personas tienen un lado profundamente sensual y amante de toda clase de placeres, pero también otro muy idealista y lleno de elevados sueños y aspiraciones. Son como un don Quijote que busca a su maravillosa Dulcinea, y mientras tanto se entrega a continuas aventuras. El mismo regente del signo, Júpiter, era todo un seductor en la mitología clásica, famosos por sus numerosos lances amorosos. Estos nativos tienen una visión esperanzada y optimista de la vida y del ser humano, por eso se entregan sin reservas a la plena realización de sus impulsos emocionales y sexuales, que viven y sienten como algo totalmente natural y bueno. Son francos y honestos en sus sentimientos y están animados por las mejores intenciones, por ello no soportan los recelos o las desconfianzas.
Venus en Capricornio
Son cautelosos y se toman muy en serio las relaciones afectivas, profundizando en ellas, viviendo el amor de una forma práctica.
De sentimientos inhibidos. No expresan fácilmente sus emociones, por fuertes que sean.
Tradicionales y conservadores. Necesitan seguridad antes de comprometerse emocionalmente.
Venus tiene, en este signo espartano y severo, una de sus posiciones menos afortunadas, podemos suponerlo si recordamos las representaciones clásicas de Saturno, como anciano decrépito que lleva una guadaña y un reloj de arena. Es una posición contraria al disfrute del amor y de los placeres, o en todo caso para lograrlo habrá que subir una montaña altísima y dificilísima de escalar, en forma de obstáculos, dificultades, retrasos, pruebas y sufrimientos de todas clases, que adema´s puede costar largos años coronar. Estos nativos experimentan siempre un fuerte y doloroso choque entre las ilusiones y la realidad. En muchas ocasiones son personas frías que pueden buscar uniones por interés o verse obligados a establecerlas aún no deseándolas. Tiendena la represión o inhibición de los sentimientos o impulsos eróticos, por lo que les cuesta mucho mostrar al exterior sus sentimientos y suelen bloquearse. Pero aunque no lo exterioricen, lo que sienten es muy profundo y duradero. En muchos casos tienen predisposición a la soledad o el celibato, y en otras ocasiones a un matrimonio tardío. También se dan entre ellos numerosas uniones marcadas por una gran diferencia de edad o de condición social. Muchos miedos, conscientes o inconscientes, los bloquean o paralizan y creen que sólo el tiempo confirma la solidez o autenticidad de un amor. Tras una juventud de grandes sacrificios o sufrimientos, generalmente realizarán sus aspiraciones sentimentales o sexuales en la segunda parte de su vida.Alguien con Venus en Capricornio quizás no sea materialista, pero lo parecerá bastante. Prefiere calcular a saltar, invertir a enloquecer, esperar a equivocarse, especular a arriesgar. Claro que ustedes me dirán que esas son conductas que bien puede tener un empresario pero no un enamorado. Así es esta Venus. Por eso la vemos muchas veces llevar sus asuntos amorosos con total discreción, peligrosa discreción, casi apatía. Es uno de sus dramas: confundirlo todo con trabajo, para bien o para mal. Los matrimonios por conveniencia, por ejemplo, suelen darse bajo su influencia. También los amores en el ámbito laboral y, a la inversa, los trabajos relacionados con el amor, el placer y el arte. Venus en Capricornio prioriza el deber al querer, así que prefiere relaciones de largo alcance, quizás incluso algo incómodas y difíciles al principio. Es la regla número uno de Saturno: el que quiere celeste, que le cueste.
Venus en Acuario
Amantes de la libertad, desapegados en el amor, con una actitud abierta y liberal. No son partidarios de formalizar las relaciones.
Necesitan un estímulo intelectual en el terreno afectivo y les disgusta la excesiva emotividad.
Valoran la amistad por encima del amor.
En el hogar de Urano, Venus se vuelve anticonvencional y vanguardista en los asuntos del amor. Estos nativos son por un lado muy idealistas y por otro se mueven más con la mente que con las pasiones. Les encanta experimentar y sorprender o ser sorprendidos, se sienten muy atraídos por todo lo nuevo u original, y por las personas diferentes, singulares o fuera de lo común. También les interesan las relaciones poco corrientes y en general todo lo inesperado ocupa un papel fundamental en sus vidas. Sus amores más importantes aparecen de un modo súbito o inusual, y también pueden finalizar del mismo modo. La amistad es, por encima de todo, la realización ideal y más apropiada para estos nativos, en la que pueden sentirse más realizados y dar lo mejor de sí mismos. El gran amor de su vida ha de ser, al mismo tiempo, su mejor amigo o amiga. Son personas dominadas por lo intelectual, que huyen de las ataduras emocionales y de las manifestaciones pasionales. Necesitan y buscan conectar con el lado superior y espiritual del ser humano, el intercambio de grandes sueños e ideales, la comunión con un alma gemela con la que sintonicen. Cuando lo logran, a pesar de su naturaleza radicalmente independiente, permanecerán junto a esa persona toda su vida, aunque a menudo los amigos son para ellos más importantes que su pareja. Son extremadamente sociables y se sienten felices junto a un grupo de personas que comparten sus intereses espirituales y sus proyectos.
Venus en Piscis
Personas románticas y poco realistas, de naturaleza compasiva y muy sensibles, que se identifican fácilmente con los sentimientos de los demás.
Se entregan en sus relaciones de una forma desinteresada y afectuosa.
Tendencia a idealizar a la pareja.
Venus se encuentra aquí en su exaltación, por ello el amor se manifiesta del modo más excelso y trascendente: la renuncia o el sacrificio por amor, sin temer al dolor o al sufrimiento. Es el amor salvador y redentor, que da sin esperar recompensa alguna, el amor de los santos y los místicos, que se eleva hacia Dios, constituyendo la mejor de sus manifestaciones. Las personas con esta posición son extremadamente bondadosas, compasivas y caritativas, sintiéndose naturalmente inclinadas a ayudar al débil o al desvalido. Se ilusionan y entusiasman con gran facilidad, pero muchas veces sus proyectos son utópicos o irrealizables. Son seres idealistas e hipersensibles, extremadamente románticos, que pueden sufrir mucho y experimentar un intenso dolor cuando chocan con la realidad del mundo que los rodea. Por otra parte, su profundo sentido de la entrega y el sacrificio en ocasiones puede transformarse de manera inconsciente en masoquismo, de forma que estas personas se buscan fatalmente una vida de sufrimiento en el amor. Esta posición sólo da lo mejor de sí misma cuando el nativo está espiritualmente elevado, de lo contrario en su afán de ayudar o incluso salvar a otros puede favorecer grandes y dolorosos desengaños amorosos, uniéndose a personas que sean auténticos parásitos o sádicos que pueden causar gran daño al nativo. Es una posición ideal para el arte, en cualquiera de sus manifestaciones.
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